Archivos de la categoría Exposiciones

Exposición El Gato Huimilpense

¡Hola a Tod@s!

Presentamos los detalles de la exposición “El Gato Huimilpense“, por parte del artista Leonel Fonseca. Exhibida en la Galería Libertad de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.

Exposición El Gato Huimilpense

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La primera vez que conocí a Leo fue durante una revisión de portafolios que realicé el año pasado en este mismo recinto. Al comenzar, lo primero que me dijo fue que una de sus misiones como artista era poner a Huimilpan en el mapa del arte contemporáneo. Más que un comentario casual para romper el hielo, me pareció un statement poderoso de un artista joven que entiende su medio con claridad y es consciente del alcance que su práctica puede llegar a tener.

En el arte contemporáneo mexicano, no resulta ajeno encontrar figuras que han ejercido este papel en sus regiones, como los hermanos Coronel en Zacatecas o el propio Francisco Toledo en Oaxaca Esta exposición, titulada El Gato Huimilpense, es la primera muestra individual del artista Leonel Fonseca (1998, San Pedro sector norte, Huimilpan, Qro.) en un museo institucional, y reúne un total de 15 piezas, entre pinturas y grabados.

Lo primero que debe saberse sobre su obra es que se trata de una pintura costumbrista, en tanto está llena de referencias autobiográficas y elementos del imaginario de su lugar de origen. No obstante, Fonseca se aleja del lenguaje tradicional de este género y propone una estética marcada por la caricatura y el cartoon, que dota a sus composiciones de una narrativa directa, poderosa y profundamente personal. Estamos, además, ante una especie de gran autorretrato colectivo.

En sus obras, el artista se representa a sí mismo en forma de gatito naranja —una suerte de alter ego felino que aparece en casi todas las escenas, ya sea como protagonista o como testigo de los acontecimientos. A través de esta figura, Fonseca aborda diversas problemáticas sociales que atraviesan aún hoy su comunidad. Un ejemplo elocuente es la representación de los lobos o coyotes, metáfora de aquellos “coyotes” que cruzan migrantes por la frontera norte en condiciones muchas veces mortales. En sus cuadros, estos animales se enfrentan salvajemente, arrebatándose trozos de carne de una presa, como una imagen cruda pero certera de esta realidad.

La obra de Fonseca ofrece dos niveles de lectura. Por un lado, la dimensión autobiográfica, costumbrista y humorística que nos habla del artista, de su entorno y de su relación afectiva con el lugar donde creció. Por el otro, hay una resonancia con la tradición pictórica mexicana de mediados del siglo XX, especialmente con artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo.

No solo por la presencia de elementos simbólicos como el maíz o por la representación de familiares del artista en sus pinturas —paralelos a los recursos narrativos de Rivera y Kahlo—, sino por la manera en que compone escenas alegóricas, tejidas con símbolos que narran el México de ayer, de hoy y, quizás, del mañana. Esto se hace particularmente evidente en obras como Flecha Azul, que retrata el transporte público de Huimilpan lleno de personajes variopintos, en una composición que recuerda a Autobús (1929) de Frida Kahlo.

Fonseca recoge esa herencia y la actualiza con una voz propia, sensible y crítica que refleja tanto su entorno como su identidad. Leonel Fonseca es, en muchos sentidos, un heredero natural de la tradición pictórica mexicana, aquella que convierte lo cotidiano en símbolo, el paisaje en escenario narrativo y lo personal en universal.

Sus personajes — gatitos, coyotes, campesinos, migrantes— habitan un mundo poblado de mazorcas de maíz, magueyes, tunas rojas, flores y la inconfundible silueta de la iglesia de Huimilpan, construyendo una pintura profundamente arraigada en lo local, pero donde todos los mexicanos estamos representados de alguna manera.

Gonzalo García Curador

Exposición Vamos hacia los árboles

¡Hola a Tod@s!

Presentamos los detalles de la exposición “Vamos hacia los árboles“, por parte de la artista Esmeralda Torres,quien en esta ocasión conmina al público a pensar e inventar otras maneras de mundo con miradas contemplativas y pausadas a la naturaleza, sus formas y sus imágenes. Exhibida en el Museo de Arte de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.

Exposición Vamos hacia los árboles

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¿Cuántas veces nos detenemos a posar nuestra mirada sobre un objeto en el ajetreado mundo contemporáneo? Quizás tendríamos que preguntarnos hoy en día si el arte como lo entendemos -una construcción simbólica para producir conocimiento- todavía puede tener la fuerza de cambiar, aunque sea por un corto lapso de tiempo.

Entre los diferentes surcos por los que ara el arte, se encuentra la obra de Esmeralda Torres, quien nos conmina a pensar e inventar otras maneras de mundo con miradas contemplativas y pausadas a la naturaleza, sus formas y sus imágenes. La artista posa sus ojos de manera analitica y sin prejuicios sobre aquello que le atrae o atraviesa su estado de ánimo.

Esmeralda crea conjuntos de formas que pueden desembocar en las más fascinantes y diversas estructuras. Las formas de investigación, imaginación y producción de sus obras parten del encuentro fortuito con diversos y sorprendentes aspectos de la naturaleza. Las flores, las plantas, la tierra, sus colores, sus matices y texturas; el fluir del agua, su sonido, el ambiente que genera; las piedras, los animales y los irrepetibles trayectos que suelen establecer.

En ellas nos ofrece la interpretación materializada, objetivada en sus lienzos, cuadernos, papeles, tintas naturales, colores, texturas, del sutil encuentro que se permite entre su cuerpo y el entorno con el que interactúa y desea comprender y construir a su manera.

Su trabajo plástico no es una intelectualización de lo visto y vivido, es una expansión de la imaginación intuitiva a partir de un lento, preciso y amoroso posicionamiento compartido de una posibilidad de interpretar aquello de lo que formamos parte, de lo que somos y que en ocasiones negamos desde nuestra necedad intelectual de soñar que todo lo podemos comprender.

Esmeralda hace uso del collage lo que parece tener conexiones conceptuales y formales con el trabajo de Matisse de sus últimos años. Una singular característica en muchas obras es el recortar formas en diversos materiales para colorearlas e incorporarlas en sus composiciones a veces superponiendolas y transparentando los colores, los materiales y las texturas.

Esta forma de trabajo crea una superposición de elementos que, a fin de cuentas, nos llevan a un bosque, en el cual la aglomeración de la propia naturaleza nos remite a un frontispicio. Una fachada que detiene la vista, pero que invita a imaginar lo que posiblemente existe más allá.

Edgardo Ganado Kim

Exposición Elogios de las sombras

¡Hola a Tod@s!

Presentamos los detalles de la exposición “Elogios de las sombras.Por parte de la artista Yvette Malo. Exhibida en la Galería Libertad de la ciudad de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.

Exposición Elogios de las sombras

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Inspirada en el ensayo de Junichiro Tanizaki, la exposición Elogios de las sombras de Yvette Malo propone un recorrido por la belleza de lo impermanente y del tiempo.

En diálogo con la estética oriental, la artista construye espacios visuales que se despliegan en azules profundos, grises y tintas negras que evocan la densidad de la penumbra; a ellos se suman destellos amarillos que irrumpen como instantes, recordándonos que incluso en la oscuridad la luz encuentra su camino.

El círculo y la elipse atraviesan su obra como símbolos de lo que retorna, un encuentro entre formas geométricas y elementos orgánicos, donde la artista traza un puente entre lo natural y lo universal, recordándonos que todo pertenece a un mismo ciclo. Convierte la naturaleza muerta en materia poética, aludiendo a la fragilidad de lo vivo y a la persistencia de su huella; en sus piezas cerámicas resuena la noción de wabi-sabi como revelación filosófica.

Más que narrar, la obra despliega umbrales. Cada pieza encarna la paradoja de lo transitorio, donde la sombra no es vacío, sino un espacio fértil que recuerda que mirar también es detenerse, y que en la penumbra —donde la luz se hace más vulnerable— habita un tipo de belleza que solo se revela a quienes saben esperar.

Yvette Malo

Exposición “Genealogías fronterizas”

¡Hola a Tod@s!

Presentamos los detalles de la exposición “Genealogías fronterizas.De resistencias y organismos posthumanos, por parte del artista Humberto Ramírez. Exhibida en la Galería Libertad de la ciudad de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.

Exposición “Genealogías fronterizas"

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Genealogías fronterizas es una aguda crítica a la condición humana. Traza las coordenadas -alguna suerte de líneas- de una carrera acelerada que evidencia el poder del capital y la afectación del otro a través de proféticas visiones de una cultura/naturaleza posthumana.

Evocando, sutilmente, los sueños aceleracionistas de Mark Fisher, los agenciamientos maquínicos de Gilles Deleuze & Félix Guattari o de holobiontes, mutaciones e ingeniosas colaboraciones interespecistas de Donna Haraway, el relato predictivo, oracular y postmoderno de la frontera y, sobre todo, de su resistencia material, deviene en la apuesta de actantes potenciales de un futuro próximo.

Cada paisaje fronterizo instituye un trópos que asienta una condición de posibilidad de re-torno entre la transacción de lo maquínico, las diversidades corporales des-antrópicas, las especies animales híbridas, los engranajes y la afectación de lo humano y lo no humano. Esa fractura territorial, el hondo límite, entre México y Estados Unidos habita cada elemento de la obra de Humberto Ramírez estableciendo una genealogía de denuncia de la violencia, de la dificultad de transitar las fronteras, de la lucha por la supervivencia desde los yonkes y la pregunta por la vida y por la muerte.

La presencia del juego, el tablero de ajedrez, que Giorgio Agamben retoma en términos de dispositivo, de alguna forma, establece las reglas de cómo se juega, dónde se juega y quiénes juegan. Materializado en un dispositivo fronterizo en esta trama lúdica, las eventualidades van sucediendo como líneas que activan la capacidad de agencia de la obra de Ramírez. Son interacciones, alusiones metafóricas y reiteradas sugerencias que hablan de devastación, transgresión y exacerbación de la liminalidad en términos de ruina. La denuncia explícita a la censura, en la figura de Speedy González, a la justicia indecorosa que inhabilita la legalidad, al desamparo de la migración -en un territorio fronterizo que contiene la basura y asila al narcotráfico- se promueve un tipo de organismo tecnofílico que insiste en la resistencia.

El Fuego que brama, en naranja encendido, lo que se quema y se extingue se desdobla en la repetición exacerbada del oxímoron. Las fronteras como lugares existenciales y sus condiciones artefactuales. Allí se gesta, habita y sobrevive una raza de actantes que subvierten el agobio del agua y la inoperabilidad de las promesas en un contra-oráculo que se separa de la razón.

Negarle a los actantes la cualidad artefactual es obliterar su dimensión afectiva, Las transfiguraciones, mutaciones e hibridaciones, propuestas por Humberto Ramirez, pueden afectar y ser afectadas en una frontera contemporánea que hace proliferar el desencanto.

Esta crítica, anclada en un guiño ácido, efervescente y efectivo a las lógicas postcapitalistas, en Genealogías fronterizas representa, desde la creación de una naturaleza otra, la posibilidad de encontrar en lo orgánico posthumano la fuerza de resistir.

Eva Fernández Septiembre 2025