¡Hola a Tod@s!
Presentamos los detalles de la exposición “Ebria brevedad” Micro panoramas que se eternizan, por parte del artista Danucho, Exhibida en el Museo de la Ciudad de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.
En esta muestra pictórica Danucho presenta y fija su ojo más austero y sensato en un tema que nos atraviesa tenuemente a muchos y que tiempo después, su efímero recuerdo nos cae de golpe como característica que le otorga su valor trascendental.
Es un tema que en primera instancia no se tiene que abordar profundamente ni requiere de términos rimbombantes para expresarlo y mucho menos es ambición del artista atiborrarlos aquí con un discurso largo, castroso y pedante sobre algo que no necesita ser sopesado. La brevedad o conciencia efímera.
Danucho considera que al crecer y tener más “madurez” no perdemos la capacidad de asombro (sentir sensaciones intensas, deliciosas o fascinantes)- -que teníamos cuando niñxs, pero si la hacemos a un lado.
Muchos de nosotros como adultos funcionales hemos llegado o llegaremos a cierta edad donde reconoceremos en nuestro interior cierto arrepentimiento por haber llegado a ese momento sin haber sabido mirar de frente lo realmente importante, pero ¿qué es eso realmente importante?
“Que un discurso, un poema o un beso sean breves en relación con el tiempo que dura nuestra vida es una señal de fortuna por donde se mire” (Fadanelli). Lo realmente importante son esos tenues encuentros con lo posible (invisible) de la vida, es fluir con esos momentos que son fugaces. Momentos que a pesar de breves y sutiles son increíblemente embriagadores por su sencillez e insignificancia.
Un baldío, un lugar con basura, un poste o una azotea; comer unos tacos, esperar en la fila del Oxxo o ir en el tráfico, etc, pueden llegar a ser tan fascinantes para cautivarnos y lo puede activar cualquier experiencia sensorial como un tenue aroma, algún cambio de luz, algo en nuestro interior, incluso un recuerdo.
En este sentido, nuestro contexto no necesariamente debe contener algo increíble o intenso para cautivarnos sino más bien, nosotrxs y nuestra perspectiva son los que lo volvemos cautivador, como si todo nos atravesará el alma: Volvamos a contemplar la vida como cuando niñxs, donde todo se nos mostraba como la primera vez: volver a ver por primera vez las nubes, volver a escuchar por primera vez un trueno, volver a sentir por primera vez un beso con tu pareja, volver a ir por primera vez a una tienda por unas chelas con tus amigxs.
No debemos dar todo por hecho y normalizar hasta el aburrimiento todo lo que ocurre a nuestro alrededor, hay que volver a cautivarnos hasta por lo más feo, triste y monótono porque ese momento no volverá.
Severino Cruz