¡Hola a Tod@s!
Presentamos los detalles de la exposición “EL FANTASMA DE TU PASO” , por parte del artista Emilio Pérez Ángeles, Exhibida en el Museo de Arte de Querétaro. Te invitamos a visitar la exposición.
Partir c’est mourir un peu.
La separación amorosa conduce a una serie de catástrofes y contradicciones únicas, equiparables con las de la muerte; dos seres condenandose a darse muerte y exilio, en y de la conciencia, es decir, a olvidarse recíprocamente. No obstante, esa aniquilación es, a su vez, la pérdida y alienación de uno mismo, duelo del vínculo en cuestión y duelo de la propia identidad. Puesto que, no es el amor quien muere, somos nosotros mismos.
Asumir esa pérdida y toda ausencia inscrita en la memoria es un ejercicio indefinido, es adentrarse en una experiencia de espectralidad, cuánto más queda del Otro en mi memoria, menos es el Otro. Y cuanto menos queda de él, más me desentiendo de su huella en mí. De nuevo la aporía, el Otro se nos escabulle, es inasible e inaccesible, siempre en partida. En ambos casos, la reminiscencia perderá un día su entidad real, su referente objetivo, adquiriendo una dimensión ficcional, pues toda memoria lo es, de ahí su imposibilidad.
Cualquier cosa, un rumor, una mirada, un gesto, una palabra, una imagen, puede hundirnos en la vorágine de un pasado, el nuestro, que ya no percibimos como propio, es entonces cuando el espacio vivido se imagina, las habitaciones pasadas se reviven como ensueños y la irrealidad impregna los lugares y los tiempos, convirtiendo toda la realidad del recuerdo en fantasmagoría.
El fantasma de tu paso por las recámaras de mi memoria es la traducción-reinvención pictórica de ese resto, son cortes del tiempo en un instante único en donde los sueños, los pensamientos y las memorias van hilando un mismo tejido. Apariciones, espectros y visiones
sin rostro alojados en habitaciones con cualidades de onirismo, silencios y resplandores, atisbos de un horizonte difuso. Esta muestra pone en marcha juegos de presencias y ausencias, huellas examinadas bajo la luz -o la sombra- del recuerdo. Empero, esa luz, a veces reveladora, es la misma que incinera el carrete y ciega, mientras que la sombra que oculta, también muestra, sugiere.
Un acontecimiento que no cesa, en un tiempo que no pasa.